Cómo hacer masajes reductores

¿Para qué sirven los masajes reductores?

Los masajes reductores sirven para eliminar los fluidos y grasas blandas que afean nuestro aspecto y quitan tonificación. Aunque la dieta saludable y el ejercicio son la manera más efectiva de prevenir y eliminar esta condición, una vez presente podemos tratarla con simples masajes reductores.

El masaje reductor es un conjunto de movimientos y acciones que realizamos sobre el cuerpo, a fin de movilizar los fluidos, eliminar toxinas, permitir su eliminación y activar los diversos sistemas del organismo, con el objetivo de reducir centímetros en áreas localizadas del cuerpo.

Si bien podemos realizar masajes reductores en cualquier parte del cuerpo, lo más habitual es tratar las zonas más conflictivas, como lo son el abdomen, los muslos, las caderas, piernas y brazos.

Elementos necesarios para hacer masajes reductores

Para hacer masajes reductores necesitaremos un poco de alcohol medicinal (líquido o en gel), algodón común o en discos, una esponja firme pero suave a la piel (puede ser también una lufa o un guante exfoliador suave), una crema reductora y un reloj. También, te recomendamos tener música que te guste para ambientar, pues esta experiencia será más agradable y te dispondrá de mejor humor si la haces en compañía de tus sonidos favoritos.

Cómo hacer un masaje reductor casero

El primer paso antes de hacer los masajes es limpiar la zona a tratar con un poco de alcohol y algodón, frotando suavemente para no irritar la piel y para eliminar toda la suciedad y grasitud. Si vas a hacer el masaje en diferentes zonas, trátalas una por vez en cada paso, en un proceso continuo.

Con la lufa, la esponja o el guante exfoliador, masajea la zona en movimientos circulares pequeños, en el sentido de las agujas del reloj. Luego, vuelve a limpiar la zona para retirar las células muertas que se hayan desprendido.

A continuación, aplica la crema reductora, en cantidad suficiente pero no abundante, y masajea en movimientos descontracturados, para permitir una buena penetración y activar la circulación sanguínea. Aprovecha y finaliza la sesión dando pequeñas palmadas en cada zona (sin provocarte dolor, pero no demasiado suaves) por unos 30 minutos. Esto hace una suave contracción muscular continua que ayuda a quemar las grasas y a tonificar la piel, reduciendo medidas. Finaliza el masaje reductor con una ducha caliente de unos pocos minutos, y luego una ducha fría.

Productos caseros para masajes reductores

Las cremas reductoras más eficaces del mercado son las elaboradas a partir de algas marinas, con efecto frío, pero  también puedes probar con un compuesto casero para hacer masajes reductores.

Para ello, cocina a baño María un cuenco o contenedor de vidrio (no metálico) medio litro de agua desmineralizada, una cucharada de algas marinas, y una cucharada de cafeto, efedra, centella asiática, cola de caballo, manzano, aloe vera, hamamelos, glicerol, carbopool, twin, picolinato de cromo, mentol o menta, romero, papaína, hiedra y elastina. Puedes comprar todos estos productos en una tienda naturista o en una dietética, y también en farmacias y droguerías.

Remueve con una cuchara de madera mientras cocinas a fuego bajo, hasta que la preparación se entibie. Luego, bate con batidora eléctrica para airear bien la preparación, deja enfriar y conserva en un frasco de vidrio, en un sitio fresco o en la nevera.

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